GEO sin mitos: lo que realmente importa para aparecer en las respuestas de IA


Aparecer en ChatGPT o Gemini importa, pero hoy no reemplaza al SEO ni mueve la mayoría de tus ventas. A esa conclusión llegamos en nuestra última Data Power Talk con Antonio Araya, consultor con más de 15 años en SEO. Antonio lideró el canal orgánico en PedidosYa y Falabella.com y hoy es fundador de Fractitude.

En Chile el uso de IA ya es masivo. El Barómetro Digital de Chile 2025-2026, de Fundación Nativo Digital, muestra que el 76% de los chilenos usa herramientas de IA y que el uso más común, con 41%, es buscar y resumir información. Antonio advirtió que no todo ese uso es búsqueda, porque buena parte es redactar, corregir o generar ideas.

Cada semana escuchamos la misma pregunta en directorios y gerencias. ¿Qué tenemos que hacer con la IA? Estos son los aprendizajes de la conversación para quienes lideran marketing y sus equipos.

Si quieres comprender que se puede monitorear en ChatGTP o Gemini, lee nuestros estudios aquí

Mito 1: “Mi tráfico desde IA crece cada día y convierte altísimo”

El tráfico crece, pero desde una base muy chica. En D2B analizamos 6 sitios entre septiembre y octubre de 2026, y el tráfico desde asistentes de IA fue el 0,21% de 2,59 millones de sesiones. ChatGPT explica casi el 90% de ese tráfico, con 11 sesiones por cada una de Gemini. Antonio confirmó lo mismo y dijo que no ha visto casos que superen el 1%.

En dos e-commerce el tráfico de IA creció 207% en 12 meses y aun así pesa 0,23% del sitio. Además crece por escalones, cada vez que ChatGPT cambia su producto, y no por lo que haga la marca.

La conversión sí es mayor. El tráfico de IA convierte 2,55% contra 0,82% del orgánico, 3,1 veces más. Ese número se puede leer de dos formas. Una es que el usuario llega más informado y decidido. La otra es que con tan poco volumen unas pocas ventas suben mucho la tasa. Además, mucha de la influencia de la IA termina en compras por otros canales. El dato puede exagerar la conversión y, al mismo tiempo, quedarse corto para medir el efecto total.

En la práctica, hay que trabajar el GEO sin ponerlo por delante de un backlog de SEO que hoy puede explicar entre 20% y 50% de tus ventas.

Mito 2: “SEO y GEO se optimizan distinto”

Es el error más caro, porque lleva a dividir equipos y presupuestos. Antonio dijo que repartir 70% para SEO y 30% para GEO no tiene sentido, porque casi todo lo que haces impacta en ambos. Cambian algunas tácticas y la estrategia sigue igual. Los pilares son los mismos.

Rastreabilidad. Si los robots no pueden leer tu sitio, por ejemplo porque el contenido solo aparece con JavaScript, no existes para Google ni para la IA.

Contenido. Tiene que responder de forma clara la pregunta real del usuario. No hace falta un texto enciclopédico, porque nadie que busca el mejor microondas necesita su historia.

Autoridad. Que tú digas que eres el mejor no alcanza, tienen que decirlo otros. Acá está la diferencia más interesante, porque para la IA pesan las menciones de tu marca en medios aunque no incluyan un link.

En el fondo, el GEO es SEO ejecutado de otra forma.

Mito 3: “La IA va a reemplazar al buscador de Google”

Google se está transformando. En los datos de D2B, el AI Overview aparecía en 20-25% de las búsquedas de marca hace un año y medio, y hoy aparece en cerca de 65-70%. Antonio cree que Google pasará por completo a AI Mode cuando resuelva cómo hacerlo sin perder ingresos publicitarios.

En la misma conversación conviene desarmar dos creencias más.

“Podemos asegurar el primer lugar en ChatGPT”. ChatGPT personaliza sus respuestas según el historial y el contexto de cada usuario, y la respuesta cambia incluso entre preguntas parecidas. Se puede medir, pero hace falta juntar muchas respuestas para que el resultado tenga significancia estadística.

“Se puede hackear la IA”. Los atajos que funcionaban en el SEO de 2010 hoy duran poco. Antonio lo resume en una frase, “hackear no, influir sí”.

¿Qué funciona?

Dos cosas, en este orden.

La primera es tener información consistente y actualizada, porque la IA arma su respuesta con ella. Si tu ficha de Google está desactualizada, la IA puede describir mal tu marca. Productos, cobertura y contacto deben coincidir en todos tus canales.

La segunda es la confianza de terceros. Las reseñas, los casos y las menciones en medios y comparadores influyen en si la IA te recomienda o no. Una marca con un sitio técnicamente impecable, pero de la que nadie habla, probablemente no va a aparecer.

Antonio contó un ejemplo de PedidosYa. Publicaron un ranking de los sabores de helado más pedidos por país. En Uruguay ganó la menta granizada, hubo polémica en redes y el estudio terminó en el noticiero central de un canal uruguayo. El contenido le servía al usuario, estaba conectado con el negocio y logró que otros hablaran de la marca. Ese tipo de contenido construye autoridad para Google y para la IA.

¿Cómo lo mido hoy?

Antonio lo describió como pasar de medirlo todo a casi no poder medir nada. Según eMarketer y Partnerize, el 60% de los marketers en EE.UU. considera la IA el canal más difícil de atribuir. En D2B medimos en tres capas. La primera es la mención directa en LLMs, con share of voice, posición, recomendación y links citados. La segunda es la presencia de la marca en los AI Overviews de Google. La tercera es el tráfico desde IA en GA4 y sus conversiones, comparadas con orgánico, pagado y directo.

Esa base sirve, pero queda incompleta. El last click no ve a quien preguntó en ChatGPT y después compró por Google, por directo o en tienda. Para eso hay que cruzar señales:

  • Alzas en tráfico directo y en búsquedas de marca.
  • Una pregunta simple al comprador, “¿Nos buscaste en alguna IA antes de comprar?”.
  • Rutas de conversión en GA4 para ver el aporte indirecto.
  • Tests de incrementalidad, donde se optimiza una categoría y se compara contra otra de control.

Cuatro recomendaciones para conversar con tu equipo

Define las preguntas que importan. Así como en SEO haces keyword research, haz una lista de las preguntas que tus clientes le harían a ChatGPT y revisa si apareces.

Evalúa si mereces aparecer. Revisa si tienes contenido que responda esas preguntas y la autoridad para que otros te citen.

Apóyate en gente seria que venga del SEO. Esta disciplina tiene tres años, así que nadie es “experto en GEO con 10 años de experiencia”.

Monitorea tu marca en LLMs. Mide cómo te mencionan y recomiendan ChatGPT y Gemini para tener una línea base antes de invertir más. 

En D2B combinamos ingeniería de datos en Google Cloud con consultoría en SEO, Analítica y CRO para construir mediciones adaptadas a cada industria. Si quieres entender qué fuentes aparecen en las búsquedas y respuestas de IA de tu categoría, y qué presencia tiene tu marca frente a sus competidores, conversemos.

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